Frases del pueblo

Varios - New Orleans 1918-29 - Where Jazz Was Born

lunes, 27 de junio de 2011

La ministra de economía... que nunca tendremos


Miren Etxezarreta es Catedrática Emérita de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona y Doctora por la London School of Economics. En esta entrevista Miren nos explica quiénes son los causantes de la explosión de la deuda pública, a quiénes favorece, a quiénes perjudica, cuál es la política de la Unión Europea sobre esto (Pacto del Euro) y cuáles son las alternativas. Además reflexiona sobre los distintos tipos de economistas, los que miran más la realidad y los que miran la realidad de los poderes fácticos del mundo del dinero.

viernes, 24 de junio de 2011

La vida es un Tango

miércoles, 22 de junio de 2011

Equilibrios

¿Alexander Calder? Bah!

martes, 21 de junio de 2011

Amaral le canta las cuarenta a Rubalcaba

Amaral y Rubalcaba, amigos
Madrid (EUROPA PRESS)  Eva Amaral y Juan Aguirre han hecho este lunes un parón en la grabación de su nuevo disco, previsto para septiembre, para adelantar algunos de sus detalles y anunciar las fechas de su nueva gira, que comenzará en octubre en Zaragoza. Sin embargo, en su memoria todavía estaba el vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien citó en el Congreso una de sus canciones, 'Sin Ti No Soy Nada'.

Para el guitarrista del dúo, no fueron momentos agradables: "Mira amigo, no me toques los huevos, las canciones son de todos". "Estamos pagando muy bien a una gente que se dedica a hacer peleas escolares en el Congreso y en el camino te nombran a ti", ha lamentado, para después añadir que nadie sabe lo "duro que es para un grupo popular no dejarse abducir por el poder" y rechazar todo tipo de reconocimientos y participaciones en actos más o menos políticos. "No voy a hacer una revolución con un disco, pero por lo menos no me utilices", ha añadido un Aguirre evidentemente molesto al rememorar este pasaje.

Por su parte, Eva ha comentado que las sesiones de grabación en el centro de Madrid han coincidido con la acampada de indignados en la Puerta del Sol, y ha reconocido que tal vez en las letras que aún no han terminado de escribir para el nuevo disco -y que llevará por título 'Hacia lo Salvaje'- se pueda reflejar "cierta ilusión" por el cambio en la política y no tener que vivir "la misma mierda de siempre hasta que me muera". "La gente ha salido a la calle porque llevábamos tiempo todos preguntándonos cómo podía ser que no saliéramos a denunciar este expolio", ha proseguido la vocalista.

Aguirre ha terciado para señalar que sentían que estaban viviendo "algo histórico como pudo ser la caída del Muro de Berlín', al tiempo que ha abogado por un sistema de listas abiertas y "romper la dictadura de los grandes partidos políticos".

Después de rechazar comentar las tendencias ideológicas de la cantante Russian Red, quien hace poco se declaró de derechas, Aguirre ha recalcado que ellos no se alinean con ningún partido político y nunca lo harán, porque "la derecha y la izquierda no existen". "Hay un partido único que se llama PPOE. No son lo mismo, pero responden a los mismos mecanismos e intereses, los del FMI", ha denunciado el guitarrista.
 


Bien por Amaral. Sólo una cosa cabría reprocharles, hombre: que no hayan denunciado a Rubalcaba ante la SGAE por la utilización de su canción. Hubiera sido divertido.

sábado, 18 de junio de 2011

¿Habíais visto este video del tsunami?

viernes, 17 de junio de 2011

Cosas que no dan en la tele

Ni en la radio

Sobredosis de sinceridad

Alfredo Pérez Rubalcaba
Alfredo Pérez Rubalcaba, vicepresidente del Gobierno y candidato "a dedo" (el suyo) para las próximas elecciones generales:

No gustamos a la gente porque no resolvemos problemas.

Viniendo de mi paisano D. Alfredo esta frase hay que valorarla como se merece. Sólo le ha faltado, hombre, añadir esta apostilla: No solamente no resolvemos problemas, sino que los creamos. Pero eso sería pedir peras al olmo.

lunes, 13 de junio de 2011

Dedicado a los médic@s...

... y enfermer@s, con todo cariño y reconocimiento.


Gracias a Elena (médico) por el envío del vídeo.

martes, 7 de junio de 2011

2Cellos

Luka Sulic y Stjepan Hauser (2Cellos) son dos chelistas croatas que han tocado con grandes orquestas y actuado en los grandes templos de la música clásica. Al menos hasta ahora, porque de pronto se han dado cuenta de que son jóvenes y aman la música pop. El 20 de enero pasado colgaron en YouTube un vídeo con una versión para dos chelos de Smooth criminal, de Michael Jackson. El vídeo se convirtió inmediatamente en un fenómeno de masas (3 millones de visitas en tres semanas), de modo que la compañía Sony los fichó enseguida. El próximo día 13 lanzarán su primer disco, que contará con versiones de Viva la vida (Coldplay), Where the streets have no name (U2), y Smells Like Teen Spirit (Nirvana), entre otras.

Tocan con violonchelos amplificados, utilizándolos a veces como caja de ritmos, golpeándolos con las manos mientras sostienen el arco entre los dientes: No nos ponemos barreras, vamos al límite en cada interpretación, dicen.
Aunque el rock los tiene fascinados no piensan abandonar su faceta clásica: Somos jóvenes y llevamos el rock en el alma. Podemos permitirnos hacer locuras. Ya tendremos tiempo para recuperar nuestra vertiente concertante. Y, ojo, que la clásica también tiene compositores cañeros. ¡Shostakovich también es rock!.
Ambos tienen 24 años y sueñan con estar pronto en lo más alto de las listas pop.
Un poco nerviosos sí parecen.
Elton John cuenta con ellos para su gira europea, que comienza hoy en Cardiff.

Versión de Smooth Criminal (Michael Jackson) de 2Cellos

Video original de la canción, extraído de la pelicula Moonwalker

sábado, 4 de junio de 2011

viernes, 3 de junio de 2011

Con esta protesta sí estamos plenamente de acuerdo

Antonio Muñoz Molina, escritor y académico
A veces un buen artículo basta para reconciliarse con el mundo. Más si está escrito con la claridad, sencillez y profundidad del texto de Antonio Muñoz Molina que da pie y justificación a esta entrada.
Por un día, y sin que sirva de precedente, los tabernícolas nos convertimos en abajofirmantes y suscribimos, de la A a la Z, las lúcidas reflexiones del académico.
El artículo es un poco largo para lo que se estila en los blogs, pero lo transcribimos íntegramente porque no tiene desperdicio.

Hora de despertar
He pensado desde hace muchos años, y lo he escrito de vez en cuando, que España vivía en un estado de irrealidad parcial, incluso de delirio, sobre todo en la esfera pública, pero no solo en ella. Un delirio inducido por la clase política, alimentado por los medios, consentido por la ciudadanía, que aceptaba sin mucha dificultad la irrelevancia a cambio del halago, casi siempre de tipo identitario o festivo, o una mezcla de los dos. La broma empezó en los ochenta, cuando de la noche a la mañana nos hicimos modernos y amnésicos y el gobierno nos decía que España estaba de moda en el mundo, y Tierno Galván -¡Tierno Galván!- empezó la demagogia del político campechano y majete proclamando en las fiestas de San Isidro de Madrid aquello de “¡ El que no esté colocao que se coloque, y al loro!” Tierno Galván, que miró sonriente para otro lado, siendo alcalde, cuando un concejal le trajo pruebas de los primeros indicios de la infección que no ha dejado de agravarse con los años, la corrupción municipal que volvía cómplices a empresarios y a políticos.

Por un azar de la vida me encontré en la Expo de Sevilla en 1992 la noche de su clausura: en una terraza de no sé qué pabellón, entre una multitud de políticos y prebostes de diversa índole que comían gratis jamón de pata negra mientras estallaban en el horizonte los fuegos artificiales de la clausura. Era un símbolo tan demasiado evidente que ni siquiera servía para hacer literatura. Era la época de los grandes acontecimientos y no de los pequeños logros diarios, del despliegue obsceno de lujo y no de administración austera y rigurosa, de entusiasmo obligatorio. Llevar la contraria te convertía en algo peor que un reaccionario: en un malasombra. En esos años yo escribía una columna semanal en El País de Andalucía, cuando lo dirigía mi querida Soledad Gallego, a quien tuve la alegría grande de encontrar en Buenos Aires la semana pasada. Escribía denunciando el folklorismo obligatorio, el narcisismo de la identidad, el abandono de la enseñanza pública, el disparate de un televisión pagada con el dinero de todos en la que aparecían con frecuencia adivinos y brujas, la manía de los grandes gestos, las inauguraciones, las conmemoraciones, el despilfarro en lo superfluo y la mezquindad en lo necesario. Recuerdo un artículo en el que ironizaba sobre un curso de espíritu rociero para maestros que organizó ese año la Junta de Andalucía: hubo quien escribió al periódico llamándome traidor a mi tierra; hubo una carta colectiva de no sé cuantos ofendidos por mi artículo, entre ellos, por cierto, un obispo. Recuerdo un concejal que me acusaba de “criminalizar a los jóvenes” por sugerir que tal vez el fomento del alcoholismo colectivo no debiera estar entre las prioridades de una institución pública, después de una fiesta de la Cruz en Granada que duró más de una semana y que dejó media ciudad anegada en basuras.

El orgullo vacuo del ser ha dejado en segundo plano la dificultad y la satisfacción del hacer. Es algo que viene de antiguo, concretamente de la época de la Contrarreforma, cuando lo importante en la España inquisitorial consistía en mostrar que se era algo, a machamartillo, sin mezcla, sin sombra de duda; mostrar, sobre todo, que no se era: que no se era judío, o morisco, o hereje. Que esa obcecación en la pureza de sangre convertida en identidad colectiva haya sido la base de una gran parte de los discursos políticos ha sido para mí una de las grandes sorpresas de la democracia en España. Ser andaluz, ser vasco, ser canario, ser de donde sea, ser lo que sea, de nacimiento, para siempre, sin fisuras: ser de izquierdas, ser de derechas, ser católico, ser del Madrid, ser gay, ser de la cofradía de la Macarena, ser machote, ser joven. La omipresencia del ser cortocircuita de antemano cualquier debate: me critiacan no porque soy corrupto, sino porque soy valenciano; si dices algo en contra de mí no es porque tengas argumentos, sino porque eres de izquierdas, o porque eres de derechas, o porque eres de fuera; quien denuncia el maltrato de un animal en una fiesta bárbara está ofendiendo a los extremeños, o a los de Zamora,o de donde sea; si te parece mal que el gobierno de Galicia gaste no sé cuántos miles de millones de euros en un edificio faraónico es que eres un rojo; si te escandalizas de que España gaste más de 20 millones de euros en la célebre cúpula de Barceló en Ginebra es que eres de derechas, o que estás en contra del arte moderno; si te alarman los informes reiterados sobre el fracaso escolar en España es que tiene nostalgia de la educación franquista.

He visto a alcaldes y a autoridades autonómicas españolas de todos los colores tirar cantidades inmensas de dinero público viniendo a Nueva York en presuntos viajes promocionales que solo tienen eco en los informativos de sus comarcas, municipios o comunidades respectivas, ya que en el séquito suelen o solían venir periodistas, jefes de prensa, hasta sindicalistas. Los he visto alquilar uno de los salones más caros del Waldorf Astoria para “presentar” un premio de poesía. Presentar no se sabe a quién, porque entre el público solo estaban ellos, sus familiares más próximos y unos cuantos españoles de los que viven aquí. Cuando era director del Cervantes el jefe de protocolo de un jerarca autonómico me llamó para exigirme que saliera a recibir a su señoría a la puerta del edificio cuando él llegara en el coche oficial. Preferí esperarlo en el patio, que se estaba más fresco. Entró rodeado por un séquito que atascaba los pasillos del centro y cuando yo empezaba a explicarle algo tuvo a bien ponerse a hablar por el móvil y dejarnos a todos, al séquito y a mí, esperando durante varios minutos. “Era Plácido”, dijo, “que viene a sumarse a nuestro proyecto”. El proyecto en cuestión calculo que tardará un siglo en terminar de pagarse.

Lo que yo me preguntaba, y lo que preguntaba cada vez que veía a un economista, era cómo un país de mediana importancia podía permitirse tantos lujos. Y me preguntaba y me pregunto por qué la ciudadanía ha aceptado con tanta indiferencia tantos abusos, durante tanto tiempo. Por eso creo que el despertar forzoso al que parece que al fin estamos llegando ha de tener una parte de rebeldía práctica y otra de autocrítica. Rebeldía práctica para ponernos de acuerdo en hacer juntos un cierto número de cosas y no solo para enfatizar lo que ya somos, o lo que nos han dicho o imaginamos que somos: que haya listas abiertas y limitación de mandatos, que la administración sea austera, profesional y transparente, que se prescinda de lo superfluo para salvar lo imprescindible en los tiempos que vienen, que se debata con claridad el modelo educativo y el modelo productivo que nuestro país necesita para ser viable y para ser justo, que las mejoras graduales y en profundidad surgidas del consenso democrático estén siempre por encima de los gestos enfáticos, de los centenarios y los monumentos firmados por vedettes internacionales de la arquitectura.

Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.

Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto. ANTONIO MUÑOZ MOLINA

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